Con motivo del Día Internacional y Europeo de las Personas con Discapacidad, La Rioja pone el foco en los avances y retos pendientes en materia de inclusión educativa. La reciente aprobación del nuevo Decreto de Inclusión supone un paso significativo para garantizar que cada alumno reciba una respuesta a sus necesidades. Desde los centros educativos se subraya la necesidad de continuar ampliando recursos, apoyos especializados y formación docente para asegurar una participación plena del alumnado con discapacidad. Aunque se reconocen los avances logrados, las autoridades educativas y la comunidad escolar coinciden en que aún queda camino por recorrer para construir un sistema verdaderamente inclusivo que favorezca la igualdad de oportunidades.
Aquí la transcripción del texto del artículo:
Miércoles 03.12.25
LA RIOJA
El reto educativo que Europa nos exige
ANTONIO HERNÁNDEZ LOBO
Director del IES Rey Don García
La inclusión no es sólo una cuestión normativa o técnica; es una cuestión de mirada
A conmemoración del Día Internacional y Europeo de las Personas con Discapacidad invita, cada año, a reflexionar sobre el modelo de sociedad que queremos. Este año, además, coincide con el 40 aniversario de la adhesión de España a la UE, un momento oportuno para recordar lo que hemos avanzado y, sobre todo, lo que aún queda por hacer. En un momento en el que reivindicamos una Europa más humana y cercana, la idea es clara: si a Europa, pero a una Europa social, que garantice derechos reales y no solo formales para las personas con discapacidad y sus familias.
En este camino, la educación es un pilar absolutamente decisivo. La escuela no solo transmite conocimientos: construye ciudadanía, forja expectativas de futuro y modela la convivencia. Pero también es donde se evidencian con mayor nitidez las desigualdades que todavía persisten. En La Rioja, como en el conjunto del país, el alumnado con discapacidad sigue encontrando barreras que dificultan su participación plena: problemas de accesibilidad en algunos centros, insuficiencia de apoyos especializados, falta de materiales adaptados o necesidad de fortalecer los equipos de orientación.
Frente a estas dificultades, la labor del movimiento asociativo de la discapacidad, organizado en torno al Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi), ha sido esencial. Su trabajo incansable ha conseguido situar la educación inclusiva en el centro del debate público. El Cermi y las organizaciones que lo integran han defendido siempre que la inclusión no puede depender de actos voluntaristas ni esfuerzos individuales: es un derecho que exige planificación, recursos y un compromiso político real. Gracias a su impulso, hoy son más visibles las necesidades del alumnado con discapacidad, y más clara la urgencia de ofrecer una respuesta educativa ajustada a cada persona.
En este contexto, es clave reconocer el papel que están desarrollando las Administraciones. En La Rioja, el Gobierno regional ha dado recientemente un paso significativo con la aprobación del Decreto de Inclusión, una normativa que regula de forma integral la inclusión educativa en nuestro comunidad. Un objetivo es claro y alineado con los principios europeos: identificar y eliminar las barreras que dificultan la participación y el aprendizaje de todo el alumnado. Este decreto apuesta por una escuela que se transforme para dar respuesta a la diversidad, y no al revés; una escuela capaz de adaptarse a cada estudiante, en lugar de exigir que sea el estudiante quien se adapte al sistema.
El nuevo marco normativo supone un gran avance porque fija criterios claros, potencia los apoyos especializados, refuerza la coordinación entre etapas y consolida un enfoque sistémico de inclusión. No es un punto de llegada, sino un punto de partida que debe acompañarse de recursos suficientes, formación continua del profesorado y una implementación rigurosa. Pero constituye, sin duda, un paso firme hacia un sistema educativo riojano más equitativo.
A pesar de estos avances, los retos siguen siendo evidentes. Los datos indican que el alumnado con discapacidad continúa enfrentándose a mayores obstáculos en la continuidad educativa, menor acceso a estudios postobligatorios y dificultades en la transición hacia la vida adulta. La brecha educativa, si no se interviene de manera decidida desde las primeras etapas, termina multiplicándose en la juventud y en la vida adulta, afectando al empleo, a la autonomía y a la participación social. Por eso, este camino requiere constancia y corresponsabilidad. Europa ha trazado una hoja de ruta clara en materia de inclusión, accesibilidad y no discriminación, pero su eficacia depende de nuestra capacidad de aterrizar esas directrices en cada aula y en cada centro educativo. En La Rioja, avanzar implica reforzar los recursos humanos, garantizar apoyos estables, ampliar la accesibilidad universal y apostar por metodologías que valoren la diversidad como una riqueza educativa.
La inclusión no es únicamente una cuestión normativa o técnica; es una cuestión de mirada. Significa creer honestamente que cada alumno tiene valor y potencial. Significa entender que una escuela que responde bien a quienes más apoyo necesita es una escuela mejor para todos. Y significa asumir que la Europa social que reivindicamos empieza aquí: en las decisiones que tomamos, en las políticas que impulsamos y en el compromiso que mantenemos con quienes más apoyo necesitan.
La aprobación del Decreto de Inclusión en La Rioja, el compromiso de la plataforma de representación, defensa y acción de la ciudadanía con discapacidad y la alineación con el proyecto europeo nos muestran que el camino está trazado. Ahora toca recorrerlo con firmeza. Porque la Europa social que deseamos se construye día a día, en cada aula donde niños y jóvenes con discapacidad encuentran oportunidades reales para aprender, participar y crecer en igualdad.
